Y simplemente no lo puedo creer otra vez… Me siento a escribir una vez más de ti, una vez más que quisiera fuera la última, pero estoy seguro no lo será… Me veo a mi mismo sentado en mi cama tecleando 100 palabras por minuto, en este ir y venir de adjetivos posesivos que me hacen tuyo… Tan tuyo que me observo y no me reconozco tal cual yo era antes de que llegaras a mi vida… “Easy to love” me canta muy melancólica Ella Fitzgerald por el parlante mientras yo lloro como un estúpido sin otra misión en este mundo que escribir y escribir y escribir lo que necesito registrar en este momento… Y me canta igual que siempre, la misma canción una y otra vez, pero ahora es diferente, ahora todo tiene un sentido diferente y es esa la causa de mi llanto… Es tan diferente mi vida después de ti que casi no puedo reconocerla y aún no logro dominarla del todo… La angustia continúa aquejándome incansable, y yo continuaré acogiéndola a ella también por un tiempo al menos… Hasta que logre aprender a caminar en este nuevo mundo al que me trajiste…
El sentimiento de frustración que me invade no me deja dormir, no deja disuadirme a mí mismo de encontrar una maldita explicación a nuestro fracaso… Me cuesta tanto trabajo asumir que ya no hay nada que hacer, porque no estoy del todo de acuerdo con ello… Porque soy un convencido de que hay fuerzas que unen, y que todo lo pueden, si hay algo de lo cual yo no dudo en este momento es de este insistente sentimiento que me hace añorarte… Según algunos se trata del “amor”, pero cuales son los síntomas exactos para su diagnóstico?? Acaso hay que babear?? O ver tu cara en las fotos imaginarias de mi futuro álbum de fotos matrimoniales?? ¿Es que acaso el amor es un mito? ¿O es sólo en su versión homosexual viene con ciertas restricciones? Es que ciertamente no me lo puedo creer le respondo con sarcasmo a Ella (Fitzgerald), que por cierto llegó a mi vida porque tú me la presentaste, y ahora debo quedarme sólo con ella, que no me demuestra mayor interacción en mis diálogos weones que a esta hora ya son monólogos, y son psicoenfermizos y psicoculiados… y no, tampoco puedo conformarme con ello…
Llegaste a la hora acordada, y golpeaste dos veces mi puerta… Me besaste en la boca, pero tu beso fue frío como hielo. Dejaste tu chaqueta verde de lona sobre mi sillón, de manera tan ordenada y simétrica como siempre lo haces, como si todo fuera normal, y aquí no ha pasado nada, y te sentaste a ver la televisión… -“Quieres un café??”- pregunté sabiendo la respuesta y encendí la tetera.
Y mientras me decías todo lo que habías hecho en el día, yo no podía dejar de intentar adivinar el momento exacto en el que cambiarías drásticamente de tema y terminarías conmigo. No podía pensar sino en ello, y adivinando tus motivos y hasta tus palabras con exactitud. Pero esta vez a diferencia de todas las anteriores, no intenté desviar tu atención hacia otros temas evadiendo toda responsabilidad; sino muy por el contrario te observé todo el rato, dejé que dijeras todo lo que quisieras, porque estaba seguro de tus intenciones… “Seguro después de los comerciales me dirá por décima vez la frasecita…: no estoy bien” y después se quedará en silencio para que yo le pregunte que qué le pasa y entonces pueda terminar conmigo. por DECIMA VEZ…
Pero nada de eso ocurrió… Nada de lo que pasó nueve veces antes se reiteró en esta oportunidad… Ni en su comportamiento ni en el mío...
Si yo hubiera actuado de la misma manera como las nueve veces anteriores, seguro hubiera evadido una vez más el asunto… Hubiera reído de nada y hablado por todo, tapando aquel incómodo silencio que nos interrumpe constantemente… Hubiera podido salvar la situación, hubiera podido chutear el problema pa’ una próxima cita sin asco, y no darte ni un segundo para que digas lo que venías a decir… Pero no pude… A pesar de que en un momento estuve a punto de hacerlo, aborté la misión en el último momento sólo para ver al resultado de una vez por todas “de no decir nada”.
Pero tampoco funcionó, y me sorprendí a mi mismo al ver que ya no era yo quien evadía, sino que ahora eras tú…
Me senté a tu lado, a mirar el techo mientras tú veías la maldita televisión, y no podía creer lo que iba a decirte en ese momento… Y casi lo digo, pero mi lengua fue brutalmente censurada y no dijo nada al menos en ese momento. Seguí pensando en hacer lo correcto; pero ¿qué mierda es lo correcto?? Yo te quiero y tú también a mí ¿es que acaso eso no es algo correcto?? ¿Es que acaso debe serlo? ¿o simplemente... a la mierda porqué tiene que serlo? Revelándome de lleno a toda posibilidad que tuviera que ver con distanciarme de ti. Pero no estaba bien. No estaba bien. Y no estaba bien.
Te miré, y estabas incómodo, como esperando que yo dijera algo… y yo tenía dos opciones. La primera era decir “y mañana que tienes que hacer??”, con lo que cambiaría drásticamente de tema, y no se hablaría más de lo que no nos conviene… o decir la frasecita... la famosa fracesita que recurre a nosotros cada cierto rato... “No estoy bien”, que por cierto al igual que a Ella (Fitzgerald) también la conocí a través de ti…
Y he conocido tanta cosas a través de ti, que me duele tanto dejarte… que me suele tanto pensar en no tenerme... no sé que hacer… no sé qué es lo que estoy intentando hacer en este momento,, si despidiéndome de ti, o queriendo recuperarte aquí y ahora y todo se me confunde y se me hace tan difícil...
Pero lo hice... y tú te fuiste...
Y ahora que me quedé solo mis manos siguen disparando cien palabras por minuto y no sé muy bien qué hacer con ellas...
No sé muy bien qué hacer... qué hacer conmigo.
Ahora me arrepiento?? Y ahora que hago??
Entonces prendo el computador, y automáticamente se abre el Messenger; pero lo cierro, y abro Word, y comienzo a escribir... y mientras “Easy to Love” me suena al oído pienso otra vez en ti... y simplemente NO ME LO PUEDO CREER...
El sentimiento de frustración que me invade no me deja dormir, no deja disuadirme a mí mismo de encontrar una maldita explicación a nuestro fracaso… Me cuesta tanto trabajo asumir que ya no hay nada que hacer, porque no estoy del todo de acuerdo con ello… Porque soy un convencido de que hay fuerzas que unen, y que todo lo pueden, si hay algo de lo cual yo no dudo en este momento es de este insistente sentimiento que me hace añorarte… Según algunos se trata del “amor”, pero cuales son los síntomas exactos para su diagnóstico?? Acaso hay que babear?? O ver tu cara en las fotos imaginarias de mi futuro álbum de fotos matrimoniales?? ¿Es que acaso el amor es un mito? ¿O es sólo en su versión homosexual viene con ciertas restricciones? Es que ciertamente no me lo puedo creer le respondo con sarcasmo a Ella (Fitzgerald), que por cierto llegó a mi vida porque tú me la presentaste, y ahora debo quedarme sólo con ella, que no me demuestra mayor interacción en mis diálogos weones que a esta hora ya son monólogos, y son psicoenfermizos y psicoculiados… y no, tampoco puedo conformarme con ello…
Llegaste a la hora acordada, y golpeaste dos veces mi puerta… Me besaste en la boca, pero tu beso fue frío como hielo. Dejaste tu chaqueta verde de lona sobre mi sillón, de manera tan ordenada y simétrica como siempre lo haces, como si todo fuera normal, y aquí no ha pasado nada, y te sentaste a ver la televisión… -“Quieres un café??”- pregunté sabiendo la respuesta y encendí la tetera.
Y mientras me decías todo lo que habías hecho en el día, yo no podía dejar de intentar adivinar el momento exacto en el que cambiarías drásticamente de tema y terminarías conmigo. No podía pensar sino en ello, y adivinando tus motivos y hasta tus palabras con exactitud. Pero esta vez a diferencia de todas las anteriores, no intenté desviar tu atención hacia otros temas evadiendo toda responsabilidad; sino muy por el contrario te observé todo el rato, dejé que dijeras todo lo que quisieras, porque estaba seguro de tus intenciones… “Seguro después de los comerciales me dirá por décima vez la frasecita…: no estoy bien” y después se quedará en silencio para que yo le pregunte que qué le pasa y entonces pueda terminar conmigo. por DECIMA VEZ…
Pero nada de eso ocurrió… Nada de lo que pasó nueve veces antes se reiteró en esta oportunidad… Ni en su comportamiento ni en el mío...
Si yo hubiera actuado de la misma manera como las nueve veces anteriores, seguro hubiera evadido una vez más el asunto… Hubiera reído de nada y hablado por todo, tapando aquel incómodo silencio que nos interrumpe constantemente… Hubiera podido salvar la situación, hubiera podido chutear el problema pa’ una próxima cita sin asco, y no darte ni un segundo para que digas lo que venías a decir… Pero no pude… A pesar de que en un momento estuve a punto de hacerlo, aborté la misión en el último momento sólo para ver al resultado de una vez por todas “de no decir nada”.
Pero tampoco funcionó, y me sorprendí a mi mismo al ver que ya no era yo quien evadía, sino que ahora eras tú…
Me senté a tu lado, a mirar el techo mientras tú veías la maldita televisión, y no podía creer lo que iba a decirte en ese momento… Y casi lo digo, pero mi lengua fue brutalmente censurada y no dijo nada al menos en ese momento. Seguí pensando en hacer lo correcto; pero ¿qué mierda es lo correcto?? Yo te quiero y tú también a mí ¿es que acaso eso no es algo correcto?? ¿Es que acaso debe serlo? ¿o simplemente... a la mierda porqué tiene que serlo? Revelándome de lleno a toda posibilidad que tuviera que ver con distanciarme de ti. Pero no estaba bien. No estaba bien. Y no estaba bien.
Te miré, y estabas incómodo, como esperando que yo dijera algo… y yo tenía dos opciones. La primera era decir “y mañana que tienes que hacer??”, con lo que cambiaría drásticamente de tema, y no se hablaría más de lo que no nos conviene… o decir la frasecita... la famosa fracesita que recurre a nosotros cada cierto rato... “No estoy bien”, que por cierto al igual que a Ella (Fitzgerald) también la conocí a través de ti…
Y he conocido tanta cosas a través de ti, que me duele tanto dejarte… que me suele tanto pensar en no tenerme... no sé que hacer… no sé qué es lo que estoy intentando hacer en este momento,, si despidiéndome de ti, o queriendo recuperarte aquí y ahora y todo se me confunde y se me hace tan difícil...
Pero lo hice... y tú te fuiste...
Y ahora que me quedé solo mis manos siguen disparando cien palabras por minuto y no sé muy bien qué hacer con ellas...
No sé muy bien qué hacer... qué hacer conmigo.
Ahora me arrepiento?? Y ahora que hago??
Entonces prendo el computador, y automáticamente se abre el Messenger; pero lo cierro, y abro Word, y comienzo a escribir... y mientras “Easy to Love” me suena al oído pienso otra vez en ti... y simplemente NO ME LO PUEDO CREER...
